Platja de la Farella

Topónimo derivado del término farell, que indicaba la presencia de una luz para orientar a los navegantes o bien el lugar donde se iniciaba la pesca al candil. [Plujà i Canals, Arnald, Estudi del Cap de Creus: la costa. Diccionari toponímic, etimològic i geogràfic.] 

Así, tal como indica el topónimo, en este sector se practicaba la pesca al candil. El aparejo utilizado para esta modalidad de pesca pertenece al grupo de los llamados artes de cerco. Este tipo de artes de grandes dimensiones sustituyeron a los de deriva en la pesca de especies pelágicas. Los artes de luz incorporan focos luminosos con los que se atrae a los peces, que, luego, quedan atrapados en una bolsa formada por el propio arte. En el sector de Cap de Creus existían dos variedades: el boliche de día o xàvega y el boliche de noche o al candil; en esta zona del litoral, sin embargo, la más habitual era la modalidad con candil.

 

La pesca al candil

La pesca al candil (o pesca a l’encesa, como se denomina en esta costa) es un sistema de pesca muy antiguo que nació en el litoral de Cap de Creus. Consiste en la atracción del pescado mediante la luz. Como combustible se utilizaba, en un principio, madera o tea de pino que se colocaba sobre un hachero situado en la popa de las embarcaciones, mientras que en épocas más recientes se empleaba carburo, petromax o gasolina (y en el caso de las traíñas, luz eléctrica). El arte utilizado para atrapar el pescado era el boliche.

La pesca con boliche consistía en llegar a una cala con el llagut o chalupa, dejar un extremo de la red en tierra, regresar hacia el caladero y dejar que las chalupas que llevaban el fuego salieran a buscar el pescado. Si alguna de estas embarcaciones encontraba peces, volvía silenciosamente a tierra atrayéndolos con la luz. Entonces, la chalupa de boliche calaba la red alrededor del fuego y, en consecuencia, del banco de peces, y llevaba la cuerda del otro lado de la red a tierra, desde donde había que tirar del arte. Cuando la red se acercaba a la playa, la chalupa que llevaba la luz salía de la zona rodeada haciendo, así, que el pescado, al seguir el foco de luz, se adentrara aún más en el copo.

  

Bibliografía:

 

BOIX, Lurdes: Pescadors de Catalunya, converses amb gent de la mar, Generalitat de Cataluña, Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca, 2003.

ROIG, Emerencià: La pesca a Catalunya, Noray, 1996.

SALA i LLOBERAS, Joan; DOMÈNECH i MONER, Joan: La pesca, Diputación de Girona y Caixa de Girona, 1994.