Descubre el Puerto

El barrio del Port de Llançà se configuró a partir de finales del siglo XVII, en un contexto de regresión de la piratería, cuando varios pescadores se establecieron fuera del núcleo tradicional construyendo casas grandes, barracas y tiendas destinadas al almacenamiento de sus aparejos de pesca, protegidos por la roca de la Miranda.

El desarrollo como barrio marinero se intensificó a lo largo del siglo XVIII y se consolidó durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. El espacio elevado de la Miranda tenía una función estratégica como lugar de vigilancia para detectar el paso de los atunes y activar la pesca mediante la almadraba volante, arte pesquero colectivo característico de Llançà.

Arquitectónicamente, el barrio presentaba edificaciones de tipología popular, con viviendas de planta baja y un piso, fachadas encaladas, portales amplios para facilitar la entrada de los utensilios de pesca y pequeñas aberturas.

Las redes de pesca en desuso se reutilizaban como cortinas, y los espacios de la planta baja se destinaban a menudo a almacén.